Independiente se dejó convencer de sus debilidades

La mejor versión de la Lepra dio lugar al equipo en crisis que pisa firme el fondo de la tabla.

 

  • No era el Independiente del que me habían hablado, el que estaba en el fondo de la tabla. Tampoco exageremos, no era el Barca de Messi, pero animaba a ilusionarse con un triunfo, con una remontada, un punto y aparte a la Lepra de los dolores de la cabeza.
  • Eso en el primer tiempo. En el segundo, apareció el equipo confuso que suponía iba a ver. ¿Qué pasó en los vestuarios?
  • En el Gargantini el Azul arrancó disperso y la primera situación la tuvo Almagro. Pero enseguida el conjunto técnicamente dirigido por un efusivo Profe Córdoba se plantó con todas las intenciones de doblegar al rival.
  • De a ratos lo hizo, gracias a los incansables Dolci, González y, por supuesto, Aguirre, muy comprometidos con el trabajo de cada una de las líneas. El gran mérito fue anular las intenciones de la visita: sus jugadores gesticulaban indignados al no poder armar una jugada y pasar la mitad de la cancha.
  • Y a los 22´ del primer tiempo, Ezequiel Bustamante le dio la merecida ventaja parcial al conjunto del Parque, que tanto la necesitaba. Durante varios minutos la Lepra se lució ante su gente y dio a entender que podía llegar a sostener (incluso por más goles) el triunfo.
  • El cierre de la etapa inicial fue "sucio". Terminó revolucionado por una falta al ídolo de la gete, Juan Pablo Pereyra, quien fue retirado por apenas unos minutos en camilla. Posteriormente fue amonestado Dolci, demostrando que el ambiente había quedado caldeado.
  • Dos pelotas terminaron en la platea antes que Ramiro López hiciera sonar su silbato, en clara alusión de que era lo mejor que le podía pasar al partido.
  • Gautier tuvo una gran chance en el arranque del complemento y el dominio seguía siendo del local. Pero, por indicación o precaución, Independiente se retrasó en su campo y cedió espacios que el rival supo aprovechar.
  • Mientras el Profe le pedía a sus jugadores que se adelantaran, los presentes no podían creer lo que pasaba. Para colmo el empate llegó a través de un gol en contra de Agüero, que se fue re caliente.
  • Mirada pesimista si las hay, el triunfo de Almagro estaba cantado. Porque a los jugadores de la Lepra les faltó "creerse" ganadores y, ni lerdo ni perezoso, el conjunto de Fernando Ruiz demostró por qué es uno de los animadores del actual torneo de la B Nacional.
  • Aguirre se cansó de correr. A Pereyra la gente lo aplaudió y lo bancó porque "puso lo que hay que poner". Hubo varios jugadores que demostraron estar en un alto nivel, pero claramente algo falló.
  • La conclusión es que Almagro no ganó: la Lepra lo perdió. No sólo porque no lo definió cuando pudo (o parecía que podía), sino porque se dejó convencer de sus debilidades y se reconoció vencido antes de bajar el telón. Una pena que se ve reflejada con números que hablan por sí solos.

 

Fuente: Diario Uno